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"Instinto de Supervivencia" es la propuesta zombi de Dario Vilas.

Guest-blogging con Darío Vilas

Una de las novelas que más comentarios favorables está arrancando de entre los fans del género junto a El Cuarto Jinete de Victor Blázquez, entre otras, es esta “Instinto de Superviviente” de Darío Vilas. Lo hemos sacado de su mazmorra y lo hemos arrastrado hasta aquí para que nos cuente un poco de qué va su propuesta zombi. Cuidado… ¡muerde!

Instinto de superviviente es un engaño. Es una forma radical de empezar, pero un punto que conviene que aclare de inicio.

Me explico.

Para mi primera novela quería hacer algo entretenido, hasta cierto punto convencional, pero que a la vez enmascarara mis siguientes pasos. Ponerme un traje que no estaba hecho a mi medida para, en primer lugar, demostrarme que puedo escribir historias más allá de mis obsesiones personales, aunque estas sigan haciendo acto de presencia.

Empezando por el título, ya que no es arbitrario que el instinto sea de “superviviente” y no de “supervivencia”, establecí un peligroso juego con el que despistar al lector. No porque no lo respete, sino por todo lo contrario: como lector quiero más, busco nuevas sensaciones, que me lleven por caminos reconocibles pero explorando nuevos senderos, y que me conduzcan hacia un destino que no haya visitado antes, o que al menos no me lo presentaran de la misma manera.

Después tenemos la portada, obra del gran Alejandro Colucci. En ella vemos una estampa que nos puede resultar familiar, con ecos de la obra de otro autor al que ya me gustaría parecerme (pero no es el caso). Los elementos diferenciadores están presentes, con mucha sutileza, y si se observa la cubierta de la novela una vez finalizada su lectura se puede comprobar que nada está puesto al azar, y que es una muestra más de la genialidad de Colucci a la hora de establecer la composición. Más allá de su estilo reconocible, siempre me ha parecido increíble su dominio de la composición; es ahí donde realmente pone el punto y aparte.

Como obra individual, Instinto de superviviente es una novela de zombis al uso, la historia de dos personajes que se ven obligados a sobrevivir en un mundo devastado en el que los muertos vivientes se han hecho con el control a una velocidad pasmosa. Hay más, claro, el libro contiene sus giros argumentales, sus vueltas de tuerca desde el más absoluto respeto hacia los maestros que han abierto el camino con su trabajo, estableciendo las bases. Pero ampliando la vista, en realidad esta novela no es más que un enorme prólogo de lo que está por venir, un entretenimiento sin coartadas con el que poder atraer la vista hacia lo que se esconde mas allá de las vidas e instintos primarios de los personajes que desfilan por sus páginas.

¿Y qué pasará a continuación? Pues un cambio radical, un giro que se antoja casi la antítesis de mi primera novela: Lantana, donde nace el instinto. Este es el título provisional de mi siguiente libro. Pero, ¿es una continuación de Instinto de superviviente? No. ¿Es una novela de zombis? Tampoco. ¿Es una precuela, entonces? Sí y no. La única realidad es que, pese a formar parte de un mismo universo, ambas obras son independientes, con tramas principales auto-conclusivas y con subtramas que dejan a varios personajes transitando por el mismo sendero, hacia el mismo destino.

Me han preguntado en muchas ocasiones en qué se diferencia la primera de la segunda novela, y la respuesta siempre es la misma: todo. El primero es un libro de acción, con un narrador omnisciente que nos transmite los hechos en tercera persona, con giros imprevistos y con la dosis justa de visceralidad. La segunda es una obra intimista, narrada en primera persona por un protagonista, Nacho, que está enfermo de soledad, cuya angustia personal le produce mucho más terror que los acontecimientos inexplicables en los que se ve envuelto. Es decir, que saltamos a un terreno mucho más delicado: el del terror psicológico, el de las sensaciones y los sentimientos por encima de los hechos y la acción.

Desde un primer momento tuve claro que estaba empleando un material altamente inflamable, que podía arderme en las manos. Y ese era el reto. Necesito demostrarme a mí mismo que se puede hacer algo diferente partiendo de una premisa de lo más común, explorar mis propios límites y ver si encuentro el punto de sintonía con los lectores que nos permita a todos disfrutar del viaje. Porque de eso se trata.

Nos vemos en Simetría, pero antes haremos una paradita en Lantana. ¿Os bajáis conmigo?

– Darío Vilas
Escritor

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